lunes, 23 de agosto de 2010

Aforismos- Acerca de la manada


I
La manada duerme, necesita un abejorro que le provoque brotes de roña para que despierte de sus llagas, de sus fétidos olores.
     ¿Quién será ese sutil zancudo? Una avispa nihilista ante la belleza que los lobos inculcan a sus crías de zorras: costumbres estéticas sazonadas con carne podrida que llenan las barrigas de las hienas y les hace carcajearse por comer carroña. ¿Y quiénes son las zorras? Los bípedos maquillados con ilusiones fantásticas falaces.
      Tales animalitos no están desprotegidos, no habitan a la intemperie, los pastores del rebaño han hecho un buen trabajo. ¿Por qué criticar, oh viejo hombre, a los veladores y atalayas del pueblo si le han dado a cada borreguillo la comida predilecta de sus vísceras? No os preocupéis cuidadores, la fatalidad lo demanda. El hombre lo es no por su razón sino por el anhelo entrañable que demanda en estos tiempos: ¡mirad la ternura  con que las serpientes amamantan a los perrillos, qué delicadeza! ¡Observad a las comadrejas alabando la fragancia pomposa del zorrillo, qué alegría!
II
Se asoma la decrepitud al espejo, éste último junto con sus compañeras le han hecho maravillas al rostro decadente, por lo que ahora se encuentra feliz, aglutinando un éxtasis tan plácido que ha embelesado constantemente las fisuras eternas de su cara. Pero da lo mismo, nos hemos vuelto carentes de reinvención, y así, los pasos se desvanecen a la orilla del salado mar, la desesperanza hunde su grito en un colorido bosque de superficie solaz en cuyo hábitat se engendran frondosas vegetaciones de veneno y espinos.
III
La manada ha sido anestesiada con injurias y con cloro de las cloacas, ¿alguien osa interrumpir su hibernación y revivir lo que era? Somnolientos sus pasos se fatigan y se rinden al instinto, ¿es que ya no queda nada de ella?
     Los corderos han ido degradándose, contentos cantando y tomados de las manos se dirigen a un holocausto metamórfico; engalanados y con enormes bríos se apresuran a la  fiesta en donde esperan ser los anfitriones; confetis de frivolidades, serpentinas tecnológicas, alimentos virtuales han de transformarlo. ¿En dónde se quedó el paupérrimo hombrecillo, ése que no soportaba los vituperios de lo desconocido, de la ignorancia, de lo inaudito? ¿Está ahí, allá, acá, aquí… se perdió, dejó de buscarse, se fue… es que hizo a un lado el arte que discurría entre los vértices de lo bello, bueno y verdadero?
IV
Ejércitos de hormigas esclavas hoy añoran lo sintético, y así, yacen exhaustas de reunir las cosechas provenientes de las siembras primigenias ya que ahora se esfuerzan en alcanzar el pabellón de las migajas transgénicas; riñen, contienden consigo mismas por la melancolía de su flacidez mórfica y su tórax rollizo. ¿Notáis la injuria? ¿Descubrís la mofa?
     La manada, somnolienta cae en los disturbios. ¿Podrán despertarla de su sueño; avivarla ante las sombras de las nubes ácidas?

 

 


miércoles, 11 de agosto de 2010

Epiphone - cuando olvidamos nuestro sonido

El amplificador ya no funciona. Quedó taciturno y rebelde a mis mandatos de que encendiera, sin embargo ahí lo veo, varado en mi escritorio, viejo, sucio, empolvado de ilusiones viejas y tocadas amateur, esperando a que un transgresor de paradigmas lo arregle para hacerlo un portavoz de sonidos que atropellen las fibras profundas de las almas jadeantes .

     No pienso comerciarlo o destruirlo. Sé que en un intempestivo momento volverá a relucir con su ronca voz de distorsión cuando yo esgrime mis recuerdos a través de la guitarra. Aun así, ninguno de los dos estamos listos para emprender el camino a tal sensibilidad, inclusive, aunque el amplificador guarde su configurada ecualización yo no poseo la terquedad de iniciar las melodías. Entonces veo que él, aunque no funciona, permaneció estático y en el mismo lugar, en cambio yo, esforzándome en mis creaciones, olvidé el principio de mi sino creativo.