Siempre en tu costado permanezco fértil de dolores; plantado en un frasco diáfano con tapa hermética asfixiándome: es delirio, vértigo quebradizo sulfurando mis visiones.
Es así que sufro, que me olvido de mí mismo; las ráfagas punzocortantes me desfiguran, me amputan el deseo de sobreponerme a mis placeres elevándome a la cárcel de la mutilación, de la ceguera, del momento; la respuesta: un anhelo, un sueño, un sentido parcial de la existencia provocándome a exacerbar la debilidad de los instintos para la fortaleza de mi idea.
― ¡Basura!― canta el buitre.